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Revista Digital Almiar   Leave a comment

Calentura (mayo 2016)

Espléndida realidad (marzo 2016)
La rosa y el clavel (abril 2011)
Una nueva vida (junio 2011)

 

Revista Digital Agitadoras   Leave a comment

Las estrellas se fueron (junio 2011)
El profesor (junio 2011)
Alguien empezó a fumar (marzo 2016)
El sueño del éxito (mayo 2016)

Publicación “Alguien empezó a fumar”   Leave a comment

Publicación en Revista Digital Agitadoras

Alguien empezó a fumar

Publicado 01/04/2016 por Amador Redondo Menudo en Relatos

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Publicación “Espléndida realidad”   Leave a comment

Publicación en Revista Digital Almiar

Espléndida realidad

Publicado 01/04/2016 por Amador Redondo Menudo en Relatos

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Nanorrelatos   Leave a comment

Nota para recordar: “no necesito fotos para olvidarla”

Reconocimiento: Tenía un rostro tal, que el tiempo nunca arruinaría

Consejo: Camina sólo para moverte

Palabras: La incoherencia me produce desconfianza, sobre todo la mía

Claridad:

¿Me amas?

-Lo siento, pero no.

      -¡Menos mal!

Publicado 11/11/2015 por Amador Redondo Menudo en Microhistorias

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Reencarnación   Leave a comment

Hemos estado juntos en todas nuestras vidas, pero nunca hemos llegado a conocer verdaderamente al otro.
Una vez rozábamos nuestras almas, nos dabamos cuenta de que no era una casualidad el encontrarnos. Que algo por encima de nosotros nos guiaba hacia el otro.
Ahora, quién sabe porqué, recuerdo cada una de estas vidas, y, aunque no es la Norma, no me importa la razón.
No sé cómo voy a explicártelo cuando te vea hoy de nuevo.
Creerás que estoy loco, que me he inventado ensoñaciones de enamorado para fingir que debemos estar juntos pese a todo, que no decidimos, pues ya está todo dicho.

Lo pensaste, y me miraste con la misma extrañeza de otras vidas, y te alejaste, y te dejé marchar. Pero sonreí, porque esta era sólo una más de esas ocasiones en que el tiempo nos es esquivo.

Publicado 08/07/2015 por Amador Redondo Menudo en Microhistorias

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Refugio para un día   Leave a comment

El alcohol se derramaba por mi mejilla y no me daba ni cuenta. Borracho y sonriente me encontraba abrazado a un árbol.
Un pájaro desde una rama me miraba y me habló:
-¿Se encuentra bien? Veo que está un poco bebido. Si quiere puede dormir la mona en mi nidito. Está aquí mismo, muy cerca, sobre esta rama.
Así que me encaramé a ella y me metí en el nido. Di las gracias al pajarillo y dormí placidamente.
Al día siguiente, me encontré en la calle solo, orinado, sin mi cartera y acurrucado entre embalajes y cartones.

Publicado 08/07/2015 por Amador Redondo Menudo en Microhistorias

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