La importancia del nombre   Leave a comment

“Mario Román Vicioso”

Se acordaba de la primera vez, ¡cómo para no hacerlo! Y como se suele decir: ¡la primera en la frente! Al entrar en el seminario, tras un año de larga deliveración. El director le recibió, alarmado por la noticia, y le pidió que se explicara. Mario, con incredulidad, pero con la correcta compostura y elegancia, y sin omitir ningún detalle, relató a aquél la vida y obra de su familia: acciones recientes, descendientes más lejanos, grandes eventos, y demás. Debía tener toda la información, por si alguien preguntaba.
Ciertamente, no había peligro, de familia piadosa y de clara tendencia a la religiosidad más formal, Mario Román V. venía de una larga tradición de bondad cristiana y rectitud moral.
Sin embargo, el primero en dudar de sí mismo era Mario. Con 15 años, ya estaba encerrado con otros chicos de su edad, en un lugar apenumbrado, de silencios y olor a viejo. No es que no estuviese convencido, pero a su edad, quién lo está de nada.

No tardó en darse cuenta de que aquella pequeña revolución le acompañaría siempre, ¿y qué podía hacer? Su camino sería otro, y se juró ser fiel a todo lo aprendido, y nunca dejarse llevar por insinuaciones, o apellidos.

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Publicado 31/05/2010 por Amador Redondo Menudo en Relatos

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